martes, 12 de marzo de 2019

SISTEMA ELÉCTRICO NACIONAL VENEZOLANO


Sistema Eléctrico Nacional Venezolano

     El Sistema Eléctrico Nacional está compuesto por un amplio número de infraestructuras, la mayoría de las cuales están localizadas en el estado Bolívar, región de Guayana, donde funcionan los complejos hidroeléctricos más grandes del país. Posee una capacidad instalada de generación de 24.000 megavatios (MW). El Sistema Eléctrico Nacional está regido por la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec).


El Guri

     La principal planta de energía es la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, o represa Raúl Leoni, o represa del Guri, cuya capacidad de generación alcanza los 10 millones de kW, siendo una de las plantas hidroeléctricas con mayor capacidad de producción en el mundo. Esta planta y las otras construidas en el río Caroní garantizan energía segura a bajos precios, para la producción de hierro, alúmina, aluminio, acero y otros en las Empresas Básicas de Guayana (CVG).

     Estas centrales están construidas en el Río Caroní, la primera es el Guri, que se empezó a construir en 1963 y se terminó en 1976. Allí funciona la Central Hidroeléctrica “Simón Bolívar”.

Caruachi

     La segunda central es la Hidroeléctrica “Francisco de Miranda” y funciona en la represa de “Caruachi”, fue inaugurada el 2006, por nuestro Cmdte Supremo Hugo Chávez, y por cierto, el proyecto fue galardonado con el Premio Internacional Puente de Alcántara como la mejor obra pública de Iberoamérica para ese año. Tiene una capacidad instalada de 2.160 MW (180MW x 12). Las unidades de generación son del tipo Kaplan.


Macagua

     La tercera central hidroeléctrica que conforma el Sistema Hidroeléctrico Venezolano es la Central Hidroeléctrica “Antonio José de Sucre” en la represa de la “Macagua”, construida entre 1956 y 1961, central es la Hidroeléctrica “Francisco de Miranda”. La central se subdivide en tres casas de maquinas: Macagua I, con seis (06) turbinas de 64 MW; Macagua II, con doce (12) turbinas de 384 MW; y Macagua III, con dos (02) turbinas de 88 MW. En la actualidad, Macagua I está pasando por una remodelación con el fin de aumentar la capacidad.

Tocoma

     La cuarta hidroeléctrica la representa la represa de Tocoma, denominada Central Hidroeléctrica “Manuel Piar”, aún en construcción. Poseerá 10 unidades Generadoras tipo Kaplan de 216 MW cada una, con una capacidad instalada de 2.160 MW.

Además de las hidroeléctricas, se han construido en Venezuela, para complementar la generación de energía eléctrica y descongestionar al sistema hidráulico, tres grandes termoeléctricas:
1.     Central Termoeléctrica Ricardo Zuloaga (1941)
2.     Central Termoeléctrica Josefa Camejo
3.     Central termoeléctrica Argimiro Gabaldón

Central Termoeléctrica Ricardo Zuloaga

     Está planta termoeléctrica consta de tres unidades turbogeneradoras de 400 Megawatts cada una que contribuye con el abastecimiento de electricidad de la Gran Caracas. El vapor utilizado para producir el movimiento de las turbinas proviene del calentamiento de agua de mar previamente tratada, de manera tal que aprovechan al máximo el recurso tan extenso con el que cuentan gracias a su apropiada ubicación en la costa Venezolana.

Central Termoeléctrica Josefa Camejo

     Central Termoeléctrica “Josefa Camejo”: El 1º de noviembre de 2008, se inauguró la primera de 3 unidades de la Central Termoeléctrica “Josefa Camejo”. Este complejo tendrá las primeras tres turbinas de 150 megavatios cada una, para un total de 450 megavatios, y permitirá incrementar la generación de energía y fortalecer el servicio en todo el territorio venezolano. Tiene como objetivo brindar mejor servicio eléctrico a los habitantes falconianos, disminuyendo el déficit de generación presente en el Sistema Nor-Occidental y garantizando el soporte de la demanda eléctrica del sector petrolero, especialmente el Complejo Refinador Paraguaná.

Central termoeléctrica Argimiro Gabaldón

     La Central termoeléctrica “Argimiro Gabaldón”, ubicada en el municipio Palavecino del estado Lara. Se empezó a construir el 2006. Con la construcción de la Central Termoeléctrica “Argimiro Gabaldón” se mejora la estabilidad del sistema eléctrico del estado Lara, sumándole 120 megavatios. Obra construida por la Revolución Bolivariana.
 
     A todas estas obras se le suma la construcción de otras que aún están inconclusa como la planta termoeléctrica Ezequiel Zamora, en Altagracia de Orituco, entre otras, la modernización de la represa Simón Bolívar(Guri), la construcción de la subestación Cayaurima provisional y la ampliación del Caroní y subestación San Gerónimo-Cabruta y el conjunto generador Termocentro. Inconclusión causada por la guerra económica, cuyo fin ha sido menguar la distribución de las riquezas obtenidas por la renta petrolera a la población y coartar la construcción de esas obras que conllevarán al progresivo desarrollo nacional. En ese sentido el gobierno ha paralizado la construcción de algunas obras por una parte, pero por otra, no ha dejado de construir viviendas y de seguir dando subsidios a las otras misiones sociales

jueves, 21 de febrero de 2019

CARTA DE BOLÍVAR A IRVINE


REFLEXIONES SOBRE LA CARTA DE EL LIBERTADOR SIMÓN BOLÍVAR, DIRIGIDA A JOHN BAPTIST IRVINE, REPRESENTANTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, EL 7 DE OCTUBRE DE 1818.

     Viniendo de mar abierto, penetran el Río Orinoco las embarcaciones mercantes con banderas estadounidenses Tigre y Libertad. Al entrarse éstas naves en el Orinoco, son abordadas por tropas venezolanas para ser inspeccionadas y al revisarse los buques, se encuentran que están cargadas con armas, municiones y víveres destinados a tropas realistas, siendo éstas retenidas.

Después de la detención  de los dos buques, el gobierno de los Estados Unidos envía para Venezuela, un agente para superar el impase. Al llegar a Venezuela, el agente comienza su trabajo y envía cartas a Bolívar, solicitando la liberación de las naves, por ser solo buques mercantes, sin relación alguna con el contrabando de armas al enemigo realista.

Bolívar, epistolarmente se enfrenta con el agente estadounidense y contesta sus demandas; he aquí algunos fragmentos de cartas que El Libertador envía a John Baptist Irvine, el agente del gobierno estadounidense el 29 de julio de 1818: “Los ciudadanos de los Estados Unidos, dueños de las goletas Tigre y Libertad, recibirán las indemnizaciones que por el órgano de usted,  piden por daño que recibieron en sus intereses, siempre que usted quede plenamente convencido de la justicia con que hemos apresado los dos buques en cuestión…han intentado y ejecutado burlar el bloqueo y el sitio de las plazas de Guayana y Angostura para dar armas a unos verdugos y para alimentar unos tigres, que por tres siglos han derramado la mayor parte de la sangre americana ¡la sangre de sus propios hermanos!”.

Bolívar, vuelve a responder al agente Irvine el 6 de agosto de 1818: “Si las naciones neutrales hubiesen obligado a nuestros enemigos a respetar estrictamente el derecho público, y de gentes, nuestras ventajas habrían sido infinitas, y menos tendríamos que quejarnos de los neutros. Pero, ha sucedido lo contrario en el curso de la presente guerra… ¿No sería muy sensible que las leyes las practicase el débil y los abusos los practicase el fuerte?”.

Bolívar para el momento está muy molesto con Irvine y 14 días después, el 20 de agosto, lanza una contundente réplica: “La imparcialidad que es la gran base de la neutralidad desaparece en el acto en que se socorra a una parte contra la voluntad bien expresada de la otra, que se opone justamente y que además no exige ser ella socorrida… Hablo de la conducta de los Estados Unidos del Norte con respecto a los independientes del Sur, y de las rigurosas leyes promulgadas con el objeto de impedir toda especie de auxilios que pudiera procurarnos allí. Contra la lenidad de las leyes americanas se ha visto imponer una pena de diez años de prisión y diez mil pesos de multa, que equivale a la muerte, contra los virtuosos ciudadanos que quisiesen proteger nuestra causa, la causa de la justicia y de la libertad, la causa de América”.

Bolívar, para el 7 de octubre de 1818, ya ha perdido totalmente la paciencia con el agente del gobierno de los Estados Unidos, y le refuta: “Parece que el intento de usted es forzarme a que alterne los insultos: No lo haré; pero si protesto a usted, que no permitiré se ultraje ni desprecie al gobierno y los derechos de Venezuela. Defendiéndolos contra la España ha desaparecido una gran parte de nuestra populación y el resto que queda ansía por merecer igual suerte. Lo mismo es para Venezuela combatir contra España que contra el mundo entero, si todo el mundo la ofende” Y por último, ante una solapada amenaza de Irvine, le responde el 12 de octubre: “El valor y la habilidad, señor Agente, suplen con ventaja al número. ¡Infelices los hombres si estas virtudes morales no equilibrasen y aún superasen las físicas! El amo del reino más poblado sería bien pronto señor de toda la tierra. Por fortuna se ha visto con frecuencia a un puñado de hombres libres vencer a imperios poderosos”.

Es así como Simón Bolívar, en plena guerra contra España, demuestra un inmenso valor y dignidad patriota, al confrontar un mayúsculo problema con los Estados Unidos, sin aún tener asegurada totalmente la independencia de toda Venezuela, al enfrentar al agente de un gobierno que ya para la época era una potencia militar y económica.

martes, 5 de febrero de 2019

JULIÁN INFANTE

EL PRÓCER JULIÁN INFANTE


Ponencia presentada en el
VII ENCUENTRO DE CRONISTAS, HISTORIADORES E INVESTIGADORES
MUNICIPIO CHAGUARAMAS
ESTADO GUÁRICO


Carlos A. López Garcés
Cronista del Municipio José Tadeo Monagas
Estado Guárico

Julián Infante es uno de los héroes de la Independencia de Venezuela de los que se habla poco, aun cuando diversas noticias sobre este personaje heroico están dispersas en fuentes distintas, de las cuales son extraídas las enumeradas a continuación en orden cronológico:

1º.- Nacimiento y parentela

El lugar y la fecha de su nacimiento son desconocidos; sin embargo, Lorenzo Zaraza, en su obra La Independencia en el Llano, citado por José Antonio de Armas Chitty en su Historia del Guárico, afirmó que nació en jurisdicción de Chaguaramas, quizás en el sitio de Cañaveral hacia el año 1784. Tampoco hay datos conocidos disponibles sobre su parentela; apenas el propio Lorenzo Zaraza agregó que era hermano de Leonardo Infante (otro de los próceres independentistas), lo cual fue desmentido por el mismo De Armas Chitty(1).

2º.- Incorporación a la guerra

Julián Infante se identificó con el independentismo republicano, por lo que se incorporó a la lucha emancipadora desde sus comienzos. Ante la capitulación de Francisco de Miranda en 1812, se unió a las tropas dirigidas por Pedro Zaraza, con quien participó en toda la guerra al mando de un escuadrón de caballería. Estuvo activo en la totalidad de los combates sucedidos en los llanos de Guárico, Anzoátegui y Monagas, en cuyos territorios los patriotas mantuvieron guerrillas durante los años de beligerancia(2).

De acuerdo con informaciones aportadas por el general Rafael Carabaño, transcritas por el académico Telasco Macpherson, el capitán Julián Infante fue quien recibió en las riberas del río Manapire al joven Julián Mellado (otro héroe republicano guariqueño), quien decidió integrarse al ejército de los libertadores después de renunciar a la idea de incorporarse a las milicias realistas, que organizaba el capitán Francisco Rosete, por órdenes de Domingo Monteverde, en la plaza de El Sombrero en los primeros meses de 1813. La decisión de Mellado habría sido consecuencia de su repudio al maltrato que Rosete le propinó a un negro anciano, quien observaba la formación de nuevos milicianos realistas en la plaza sombrerense, entre los cuales había dos hijos de aquel anciano, quienes abandonaron esas filas junto con Mellado(3).

3º.- El Decreto de Guerra a Muerte

El cronista altagraciano Adolfo Antonio Machado aseveró que al comandante Julián Infante, obedeciendo mandatos repetitivos del Gobernador de la Provincia, le correspondió detener a los españoles y canarios José Diego de Aragort, Juan María de Cerpa y Gil, Andrés Juan Marrero y José de Páiz, habitantes de los valles de Orituco, y remitirlos a Caracas en calidad de prisioneros, para darle cumplimiento al Decreto de Guerra a Muerte, dictado por Simón Bolívar en el Cuartel General de Trujillo el 15 de junio de 1813. Estos cuatro prisioneros fueron ejecutados, junto con otros compañeros de prisión, por el coronel Juan Bautista Arismendi, el 8 de febrero de 1814(4).  Machado añadió que“…Las crónicas de aquel año, llegadas hasta nosotros en auras de las tradiciones populares, nos revelan que sólo por subordinación militar, y después de reiteradas órdenes, cumplió Infante con este penoso deber de su cargo”(5). Esta última afirmación está en duda, de acuerdo con la rigurosidad militar del momento guerrerista que se vivía.

4º.- En distintos combates

Otro cronista gracitano, Pedro Natalio Arévalo, escribió que el general Julián Infante “…Según informaciones del léxico enciclopédico, combatió en Tucupido, Lezama, Altagracia [sic] y en Bocachica en 1814. Unido al Libertador peleó en El Arado, en la primera Batalla de Carabobo y en La Puerta se comportó heroicamente”(6). Debe aclararse que en Altagracia de Orituco no hubo combate alguno en los años de la guerra emancipadora.

La actuación oportuna del comandante Julián Infante, enviado por Zaraza, fue decisiva para el triunfo de los patriotas comandados por Mac Grégor, en el paso de Quebrada Honda el 2 de agosto de 1816, cuando derrotaron al coronel realista Juan Nepomuceno Quero. Esta acción de Julián Infante fue considerada como uno de sus hechos estelares por el historiador De Armas Chitty(7), quien agregó que “…Tal derrota fue esencial en aquel momento, pues permitió que el grueso del llamado ejército de la resistencia pudiese reunirse en San Diego de Cabrutica y nominar a [sic] sus jefes, en ausencia del Libertador”(8).

5º.- Observación interesante

El autor orituqueño Pedro Natalio Arévalo, ya citado, hizo la siguiente observación de interés para este trabajo: “…El Dr. Manuel Alfredo Rodríguez, meduloso historiador, al referirse a los guariqueños en la Independencia dice que Julián Infante tuvo ‘…largos y extraordinarios servicios a la República’. El 3 de septiembre de 1817 en el lugar llamado El Algarrobo derrotó al comandante realista Blas Vegas, y el 14 de octubre del mismo año 17, peleó y fue derrotado en el sitio llamado Laguna Seca”(9), por el mismo realista Blas Vegas(10).

6º.- Un apoyo necesario

Una acción oportuna y necesaria de solidaridad de Julián Infante con Bolívar, en la ocasión del combate en el Rincón de los Toros en 1818, fue, al decir de José Antonio de Armas Chitty, atribuida equivocadamente por el historiador Vicente Lecuna a Leonardo Infante en su Crónica razonada de las guerras de Bolívar, donde afirmó que fue éste quien le ofreció al Libertador el caballo del realista Rafael López, muerto en las acciones, y mencionó como fuente a las Memorias, Narración, de Daniel Florencio O’Leary, lo que llama la atención, pues su autor aseguró exactamente en este libro que fue Julián Infante el de aquel gesto solidario(111), porque Bolívar había quedado a pie por habérsele escapado el caballo herido en la refriega.

O’Leary reseñó el siguiente comentario:“…El comandante Serrano que encontró á Bolívar a pié le negó su caballo y ni quiso montarlo al anca; pero un soldado de caballería que lo alcanzó luego, le proporcionó una mula sin silla en que iba montado, mas al acercársele el Libertador recibió una coz que le estropeó levemente una pierna. En este estado desamparado, se le presentó el comandante Julián Infante, montado en el caballo del jefe enemigo que había muerto en la acción, del cual se desmontó insistiendo en que lo aceptara y se salvase…”(12).

O’Leary agregó en nota de pie de página: “El general Salom que se halló en la sorpresa del Rincón de los Toros me escribió contestando a una pregunta mía: Es positivo que el comandante Serrano negó el anca de su caballo al Libertador, mas él fue montado en el caballo del soldado, cabo ó sargento Martínez, el cual murió después de teniente coronel y comandante de un escuadrón en el sur, partido por un rayo, haciendo la marcha con Sucre de Pasto a Quito, Usía debió conocerle. Presentado que fue luego al Libertador el caballo rucio por Infante con su apero de freno, pistolas, estribos y guarniciones, todo de plata, con las letras iniciales R. L. lo aceptó y fue en él en el que entró en Calabozo. López no murió en la acción, murió en la persecución y lo mató el asistente del comandante Infante, que venía tiroteándose con él en retirada. El caballo de López al caer el cuerpo por el anca, barajustó sobre los nuestros y entonces lo tomaron”(13).

7º.- Juez en Orituco

Promulgada la Constitución por el Congreso de Colombia, en la Villa del Rosario de Cúcuta, el 2 de octubre de 1821, le correspondió al coronel José María Zamora organizar civilmente la jurisdicción de Orituco, por lo que designó al comandante Julián Infante como juez político de las localidades orituqueñas(14).

8º.- Contra guerrillas realistas

Varios jefes monárquicos, entre quienes estaban Doroteo Herrera, Juan Celestino Beomón o Centeno (Indio Centeno o el coronel graduado Beomón), Inocencio Rodríguez, Machillanda y José Dionisio Cisneros, continuaron alzados en guerrilla después de la Batalla de Carabobo en 1821, con la esperanza de reconquistar el territorio perdido. Beomón fue derrotado en el Tuy en diciembre de 1827; la tropa se le rebeló cuando escapaba y esta circunstancia fue aprovechada por el general Julián Infante para integrarla a sus fuerzas. Beomón escapó hacia las montañas boscosas de Orituco donde estableció su guarida, mientras que los demás jefes realista se entregaron al enemigo. Por su parte, Doroteo Herrera se afilió a las órdenes del coronel José Antonio Arizábalo y Orovio, comandante general de las armas de Su Majestad Católica en las provincias de Venezuela, último jefe realista que operaba en territorio venezolano; pero debieron rendirse en agosto de 1828, debido a la ausencia de apoyo popular y a las derrotas que les propinó el general Julián Infante en los Valles del Tuy y en Orituco(15).

9º.- Lealtad a Bolívar

Julián Infante jamás compartió la idea de los alzamientos hechos en Venezuela contra el Libertador desde 1825(16). Su fidelidad a Bolívar fue inmutable y de tanta confianza que en 1830 lo designaron jefe del movimiento que procuraba mantener la unidad de la Gran Colombia, en oposición a los separatistas dirigidos por Páez, quienes habían mellado la popularidad del Libertador. Fue una rebelión fracasada contra el paecismo, que no contó con el apoyo de José Tadeo Monagas porque éste se oponía a la jefatura de Julián Infante, alegando que acabaría con los blancos, la sociedad y la República(17). Aquella actitud de Julián Infante le causó la enemistad con Páez, quien lo combatió hasta derrotarlo y dejó constancia de tales hechos en los términos siguientes:

“Estaba el Congreso [de Venezuela] ocupado de sus interesantes tareas cuando en los cantones de Orituco y Río Chico, en el mes de Junio [de 1830], nacieron disturbios promovidos por el General Julián Infante, quien a la cabeza de unos cuantos militares y paisanos recorrió dichos territorios apellidando a Bolívar Jefe Supremo del Estado y proclamándose defensor de la integridad colombiana. El Coronel José Hilario Cistiaga, comandante general de Barlovento, marchó contra ellos, y la prontitud con que se desbandaron los insurrectos mostraba que no halló el pronunciamiento la mejor acogida, y que todo ello era obra del espíritu militar que entonces comenzaba a mostrar sus tendencias anárquicas en Venezuela.

A la noticia de que había habido alzamiento en algunos pueblos del Llano alto de la provincia de Caracas, me trasladé a la capital para acudir a los puntos en que pudiera hacerse necesaria mi presencia y envié a los revolvedores al General José Tadeo Monagas con una misión de paz, que aceptaron, celebrándose en Unare, el 20 de Junio [de 1830], un convenio bastante generoso por el cual a los jefes y subalternos insurrectos se les conservó los grados que tenían, pues ellos disculpaban su atentado diciendo que por uno de tantos accidentes en la política se habían sustraído de la obediencia al gobierno del estado, y muy particularmente por la creencia en que se hallaban de que aún existía el Constituyente de Bogotá”(18).

El comandante Julián Infante debió salir de Venezuela, como consecuencia de su postura antiseparatista y bolivariana. Viajó a Colombia; estuvo en Santa Marta en la Quinta de San Pedro Alejandrino y presenció la muerte de Bolívar el 17 de diciembre de 1830(19), en lo que fue “un gesto supremo de lealtad hacia el Libertador”, según el criterio del intelectual José Antonio De Armas Chitty(20).

10º.- Reintegración al ejército

La reincorporación de un grupo significativo de destacados militares venezolanos, que estaba fuera del país por razones políticas, fue materia aprobada por el Congreso de Venezuela en los primeros días del año 1833, cuando la división gran-colombiana era una realidad irreversible. La medida contemplaba la conservación del grado que tuviesen a la fecha del 1º de enero de 1830 y favorecía a varios generales, entre quienes estaba Julián Infante, y a otros de menor rango. Así lo expuso el general José Antonio Páez en su Autobiografía:

 “Los actos más importantes de este Congreso [venezolano] fueron: el decreto de 6 de Enero [de 1833] incorporando al ejército y marina los jefes y oficiales ausentes de la República, conservándoseles el grado que tenían hasta el 1º de Enero de 1830. Con este motivo fueron incorporados los generales Rafael Urdaneta, Mariano Montilla, José María Carreño, Diego Ibarra, Justo Briceño, Julián Infante, Pedro Briceño Méndez y otros de inferior graduación”.(21).

11º.- Su muerte

El escritor vallepascuense Manuel Soto Arbeláez reseñó, sin revelar la fuente, que “…Julián [Infante] murió pobre, viejo y abandonado, con locura senil, que le hacía tirar lanzazos a su propia sombra, confundiéndola con Páez, a quien consideró siempre su enemigo declarado…”(22).

12º.- Epónimo local

Un modesto reconocimiento se le rinde al general Julián Infante desde el primer tercio del siglo XX en tierras del Orituco, donde se le ha designado como epónimo de una de las principales calles de Altagracia, la cual va, en dirección oeste-este, desde la calle Julián Mellado, en el cerro de Buenos Aires (antes de Cedeño), hasta empalmar con la calle Puerto Rico, al margen del canal de Malariología o quebrada de Guaiqueríes.

Chaguaramas, viernes 9 de octubre de 2015.


REFERENCIAS Y NOTAS
(1) DE ARMAS CHITTY: 1978, t. II, pp. 42, 43; 1982, p. 92
(2) IBÍDEM. SOTO ARBELÁEZ: 2012, t. 1, p. 14.
(3) MACPHERSON: 1973, pp. 294 a 298.
(4) MACHADO: 1961, pp. 53, 54, 55; 2008, pp. 154, 156.
(5) IBÍDEM: 1961, p. 54; 2008, p. 154.
(6) ARÉVALO: 2012, p. 46.
(7) DE ARMAS CHITTY: 1978, t. II, p. 43; 1982, p. 93. ARÉVALO: op. cit., p. 46.
Observación. Arévalo cita al historiador Rafael María Baralt.
(8) DE ARMAS CHITTY: 1982, p. 93.
(9) ARÉVALO: op. cit., p. 46
(10) RODRÍGUEZ: 1994, p. 71.
(11) DE ARMAS CHITTY: 1978, t. II, p. 43; 1982, pp. 92, 93.
(12) O’LEARY: 1981, t. 27, p. 466.
(13) IBÍDEM: Nota al pie de la p. 466.
(14) MACHADO: 1961, p. 61; 2008, p.164.
(15) SOTO ARBELÁEZ: op. cit., t. 1, pp. 19, 27, 28. PÁEZ: 1987, t. I, vol. 1, cap. XXI y XXII, pp. 365 a 400.
(16) ARÉVALO: op. cit., p. 47.
(17) DE ARMAS CHITTY: 1978, t. II, p. 43; 1982, p.93. ARÉVALO: op. cit., p. 47. SOTO ARBELÁEZ: op. cit., p. 36
(18) PÁEZ: op. cit., t. II, vol. 2, pp. 71, 73.
(19) DE ARMAS CHITTY: 1978, t. II, p. 43; 1982, p. 93. ARÉVALO: op. cit., p. 47. SOTO ARBELÁEZ: op. cit., p. 36.
(20) DE ARMAS CHITTY: 1978, t. II, p. 43.
(21) PÁEZ: op. cit., t. II, vol. 2, pp. 193, 194.
(22) SOTO ARBELÁEZ: op. cit., p. 36.

BIBLIOGRAFÍA

ARÉVALO, Pedro Natalio. Calles, sitios y aleros de Altagracia de Orituco. San Juan de los Morros. Sistema Nacional de Imprentas de Estado Guárico, Fundación El Perro y la Rana, Colección José Antonio De Armas Chitty, 2012.

Autobiografía del General José Antonio Páez. Caracas. Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. Fuentes para la Historia Republicana de Venezuela, segunda edición, volúmenes 1 y 2,  tomos I y II, 1987.

DE ARMAS CHITTY, J.A. Historia del Estado Guárico. Caracas. Ediciones de la Presidencia de la República. 1982.

DE ARMAS CHITTY, J.A. Historia del Guárico (1807-1974). San Juan de los Morros. Impreso en los Talleres de Gráficas Los Morros, tomo II, 1978.

MACHADO, Adolfo A. Apuntaciones para la historia (obra escrita entre 1875 y 1899). Madrid, España. Publicaciones Amexo, 1961.

MACHADO, Adolfo A. Recopilación de apuntaciones para la historia de Altagracia de Orituco hasta el siglo XIX. Caracas. Edición de la Alcaldía del municipio José Tadeo Monagas del estado Guárico, Venezuela, 2008.

MACPHERSON, Telasco. Diccionario histórico, geográfico, estadístico y biográfico del estado Miranda. Los Teques. Edición facsimilar de la Gobernación del Estado Miranda. 1973.

Memorias del General O’leary. Barcelona, España. Ministerio de la Defensa de Venezuela, tomo 27, 1981.

RODRÍGUEZ, Adolfo. El estado Guárico. Orígenes, mundo y gente. San Juan de los Morros. Comisión Regional Conmemorativa del V Centenario del Encuentro de Dos Mundos del Estado Guárico, 1994.

SOTO ARBELÁEZ, Manuel. El Guárico oriental. Caracas. Impreso en los Talleres Tipográficos de Miguel Ángel García e Hijo s.r.l., tomo 1, 2001.