lunes, 22 de diciembre de 2025

DOGMAS DE FE DE LA IGLESIA CATÓLICA


¿Qué son los dogmas de la Iglesia Católica?

Los dogmas de la Iglesia católica, o dogmas de fe, son la base de la Doctrina de la Iglesia.

Son verdades que han sido reveladas por Dios, transmitidas desde los Apóstoles a través de la Escritura y de la Tradición, y propuestas por la Iglesia para su aceptación a los fieles católicos.

Son muchos los dogmas de fe proclamados por la Iglesia Católica, pero los más importantes son 44, los cuales se encuentran subdivididos en 8 categorías. Aunque los dogmas de fe no pueden ser modificados, sí pueden ser reformulados de manera que se entiendan mejor de acuerdo a la época.

¿Por qué son importantes los dogmas de la Iglesia Católica?

Los dogmas de la Iglesia Católica o dogmas de fe son importantes por que:

  1. Los dogmas de fe se basan en la autoridad del Dios que los revela.
  2. Al definirlos, la Iglesia garantiza que se hallan en la divina revelación.
  3. Los dogmas son definidos solemnemente por el Papa o por un Concilio.
  4. Una vez proclamado un dogma solemnemente, no puede ser derogado.
  5. Los católicos están obligados a aceptar los dogmas de fe y creer en ellos.
  6. La Iglesia no los impone; son luces de la verdad que iluminan nuestra fe.

¿Cómo se clasifican los dogmas de la Iglesia Católica?

Estos son los 44 dogmas de la Iglesia Católica más importantes, se subdividen en ocho categorías.

1. Dogmas sobre Dios:

1.- La Existencia de Dios. “La idea de Dios no es innata en nosotros, pero tenemos la capacidad para conocerlo con facilidad, y de cierto modo espontáneamente por medio de Su obra”.

2.- La Existencia de Dios como Objeto de Fe: “La existencia de Dios no sólo es objeto del conocimiento de la razón natural, sino también objeto de la fe sobrenatural”.

3.- La Unidad de Dios: “No existe más que un único Dios”. (Juan 17,3)

4.- Dios es Eterno: “Dios no tiene principio ni fin”.  (Salmo 90,2)

5.- Santísima Trinidad: “En Dios hay tres personas: Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo (1Juan 5,7-8) y cada una de ellas posee la esencia divina que es numéricamente la misma”.

2. Dogmas sobre Jesucristo: 

6.- Jesucristo es el verdadero Dios (Juan 10,30) e hijo de Dios por esencia: “El dogma dice que Jesucristo posee la infinita naturaleza divina con todas sus infinitas perfecciones, por haber sido engendrado eternamente por Dios”.

7.- Jesús posee dos naturalezas que no se transforman ni se mezclan: “Cristo es poseedor de una íntegra naturaleza divina y de una íntegra naturaleza humana: la prueba está en los milagros y en el padecimiento”.

8.- Cada una de las naturalezas en Cristo posee su propia voluntad física y su propia operación física: “Existen también dos voluntades físicas y dos operaciones físicas de modo indivisible, de modo inseparable y de modo no confuso”.

9.- Jesucristo, además de hombre, es el Hijo natural de Dios: “El Padre celestial cuando llegó a la plenitud, envió a los hombres su Hijo, Jesucristo”.

10.- Cristo se sacrificó en la cruz como verdadero y propio sacrificio. “Cristo, por su naturaleza humana, era al mismo tiempo sacerdote y ofrenda, pero por su naturaleza Divina, juntamente con el Padre y el Espíritu Santo, era lo que recibía el sacrificio”.

11.- Cristo nos rescató y reconcilió con Dios por medio del sacrificio de su muerte en la cruz: “Jesucristo quiso ofrecerse a sí mismo a Dios Padre, como sacrificio presentado sobre la cruz su muerte, para conseguir para ellos el perdón eterno”.

12.- Al tercer día después de su muerte, Cristo resucitó glorioso de entre los muertos. “Al tercer día, resucitado por su propia virtud, se levantó del sepulcro”.

13.- Cristo subió en cuerpo y alma a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre (Marcos 16,19; Lucas 24,50-51; Hechos 1,9-11; y Efesios 4,7-13). “Resucitó de entre los muertos y subió al cielo en Cuerpo y Alma”.

3. Dogmas de la Virgen María:

14.- La Inmaculada Concepción de María: “La Santísima Virgen María, desde el primer instante de su concepción, fue por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en previsión de los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original”.

15.- La Perpetua Virginidad de María: “La Santísima Virgen María es virgen antes, durante y después del parto de su Divino hijo, siendo mantenida así por Dios hasta su gloriosa Asunción.”

16.- María, Madre de Dios: “María, como una virgen perpetua, engendró a Cristo según la naturaleza humana, y porque de ella nace como verdadero hijo, el sujeto nacido posee la naturaleza humana, junto con la naturaleza divina del Verbo de Dios. Sin embargo, habiendo en Jesucristo dos naturalezas, no es una persona humana, sino solamente la persona divina, propiamente el Hijo de Dios; De ahí que el Hijo de María es el mismo Verbo que subsiste en la naturaleza humana; entonces María es verdadera Madre de Dios, puesto que el Verbo es Dios. Cristo: Verdadero Dios y Verdadero Hombre.”

17.- La Asunción de María: “La Virgen María fue asunta en cuerpo y alma a los cielos inmediatamente después que acabó su vida terrestre; su Cuerpo no sufrió ninguna corrupción como sucederá con todos los hombres que resucitarán hasta el final de los tiempos, pasando por la descomposición.”

4. Dogmas sobre el Papa y la Iglesia:

18.-La Iglesia fue fundada por el Dios y Hombre, Jesucristo: “Cristo fundó la Iglesia, que Él estableció los fundamentos sustanciales de la misma, no tocante a doctrina, culto y constitución.”

19.-Cristo nombró al Apóstol San Pedro como primero entre los Apóstoles, (Mateo 16,18) como “cabeza visible” de toda Iglesia, (Hechos 4,8-11) confiriéndole inmediata y personalmente el primado de la jurisdicción: “El Pontífice Romano es el sucesor del bienaventurado Pedro y tiene el primado sobre todo el rebaño.”

20.- El Papa posee el pleno y supremo poder de jurisdicción sobre toda Iglesia, no solamente en cosas de fe y costumbres, sino también en la disciplina y gobierno de la Iglesia: “Conforme a esta declaración, el poder del Papa es: de jurisdicción, universal, supremo, pleno, ordinario, episcopal, inmediato.”

21.- El Papa es infalible siempre que se pronuncia ‘ex cathedra’: “Para comprender este dogma, conviene tener presente que: sujeto de la infalibilidad papal es todo Papa legítimo, en su calidad de sucesor de Pedro, y en otras personas u organismos a quienes el Papa confiere parte de su autoridad magisterial.”

    El objeto de la infalibilidad son las verdades de fe y costumbres, reveladas o en íntima             conexión con la revelación divina.

    La condición de la infalibilidad es que el Papa pronuncie el dogma ex cátedra y solo cuando     se pronuncia “ex cátedra”.

  • Que hable como pastor de todos los fieles, haciendo uso de su suprema autoridad.
  • Que tenga la intención de definir alguna doctrina de fe o costumbre para que sea creída por todos los fieles. Las encíclicas pontificales no son definiciones ex cátedra, más tampoco pueden estar en contradicción con el Magisterio Ordinario Universal.

La razón de la infalibilidad es la asistencia sobrenatural del Espíritu Santo, que preserva al supremo maestro de la Iglesia de todo error. La consecuencia de la infalibilidad es que las definiciones ex cátedra de los Papas son por sí mismas irreformables, sin posible intervención ulterior de cualquier autoridad.”

22.- La Iglesia es infalible cuando hace una definición en materia de fe y costumbres: “Están sujetos a la infalibilidad:

  • El Papa, cuando habla ex cátedra.
  • El episcopado pleno, con el Papa, que es la cabeza del episcopado, es infalible cuando se reúne en concilio ecuménico y cuando, disperso por el rebaño de la tierra, enseña y promueve una verdad de fe o de costumbres que siempre fue enseñada por la Iglesia.

5. Dogmas sobre la creación del mundo:

23.- Todo lo que existe fue creado por Dios a partir de la nada (Génesis 1,12): “La creación del mundo de la nada, no solo es una verdad fundamental de la revelación cristiana, sino también que al mismo tiempo llega a alcanzarla la razón con solo sus fuerzas naturales, basándose en los argumentos cosmológicos y sobre todo en el argumento de la contingencia.”

24.- Carácter temporal del mundo: “El mundo tuvo principio en el tiempo.”

25.- Conservación del mundo: “Dios conserva en la existencia a todas las cosas creadas.”

6. Dogmas de la Iglesia Católica sobre el ser humano:

26.-El hombre está formado por cuerpo material y alma espiritual: “El humano como común constituido de cuerpo y alma”.

27.- El pecado de “Adán y Eva” se propaga a todos sus descendientes por generación, no por imitación: “Pecado, que es la muerte del alma, se propaga de Adán a todos sus descendientes (Romanos 5,12) por generación y no por imitación, y que es inherente a cada individuo”.

28.- El hombre caído no puede redimirse a sí mismo: “Solamente un acto libre por parte del amor divino podría restaurar el orden sobrenatural, destruida por el pecado”.

7. Dogmas sobre los sacramentos:

29.- El Bautismo es el verdadero y primer Sacramento instituido por Jesucristo: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos a todas las personas, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.” (Mateo 28,19).

30.- La Confirmación es verdadero y propio Sacramento: “Este Sacramento concede a los bautizados la fortaleza del Espíritu Santo para que se consoliden interiormente en su vida sobrenatural y confiesen exteriormente con valentía su fe en Jesucristo”.

31.- La Iglesia recibió de Cristo el poder de perdonar los pecados cometidos después del Bautismo: “Fue comunicado a los Apóstoles y a sus legítimos sucesores el poder de perdonar y de retener los pecados para reconciliar a los fieles caídos después del Bautismo”.

32- La Confesión Sacramental de los pecados está prescripta por Derecho Divino, necesaria para la salvación: “Basta indicar la culpa de la conciencia a los sacerdotes mediante confesión secreta”.

33- La Eucaristía es un verdadero Sacramento instituido por Cristo: “Aquél que coma Mi Carne y beba Mi Sangre tendrá vida eterna”. (Juan 6,51-59).

34- Cristo está presente en el sacramento del altar por la Transubstanciación de toda la substancia del pan en su cuerpo y toda la substancia del vino en su sangre: “Transubstanciación es una conversión en el sentido pasivo; es el tránsito de una cosa a otra. Cesan las sustancias de Pan y Vino, pues ocupan sus lugares el Cuerpo y la Sangre de Cristo. La Transubstanciación es una conversión milagrosa y singular diferente de las conversiones naturales, porque no sólo la materia prima, sino también la forma sustancial del pan y del vino son convertidas; sólo los accidentes permanecen sin cambiar: continuamos viendo pan y vino, pero sustancialmente ya no lo son, porque ellos vienen a ser realmente el Cuerpo, la Sangre, Alma y Divinidad de Cristo”.

35- La Unción de los enfermos es verdadero y propio Sacramento instituido por Cristo: “¿Existe algún enfermo entre vosotros? Hagamos la unción del mismo en el nombre del Señor”.

36- El Orden sacerdotal es verdadero y propio Sacramento instituido por Cristo. “Existe una jerarquía instituida por ordenación Divina, que consta de Obispos, Presbíteros y Diáconos.”

37- El matrimonio es verdadero y propio Sacramento. “Cristo restauró el matrimonio instituido y bendito por Dios, haciendo que recobrase su primitivo ideal de la unidad e indisolubilidad y elevándolo a la dignidad de Sacramento”.

8. Dogmas de la Iglesia Católica sobre las últimas cosas

38.- La Muerte y su origen: “La muerte, en el actual orden de salvación, es consecuencia primitiva del pecado”.

39.- El Cielo (Paraíso): “Las almas de los justos que en el instante de la muerte se encuentran libres de toda culpa y pena de pecado entran en el cielo”.

40.- El Infierno: “El infierno es una posibilidad debido a nuestra libertad. Dios nos hizo libres para amarlo o para rechazarlo.

Si el cielo puede ser representado como un gran tamiz donde todos viven en plena comunión entre sí y con Dios, el infierno es visto como soledad, división y ausencia del amor que genera y mantiene la vida. Se debe resaltar que la voluntad de Dios es la vida y no la muerte de quien quiera que sea. Jesús vino para salvar y no para condenar. En el límite, Dios no condena a nadie al infierno. Es nuestra opción fundamental, que va ser formada a lo largo de toda la vida por nuestros pensamientos, actos e omisiones, la que confirma o no el deseo personal de estar con Dios para siempre. De cualquier forma, no se debe usar el infierno para convencer a las personas de creer en Dios o vivir la fe. Eso favorecería la creación de una religiosidad infantil y puramente exterior. Se debe privilegiar el amor y no el temor. Sólo el amor mueve los corazones y nos hace adorar a Dios y amar al prójimo en espíritu y vida”.

41.- El Purgatorio: “Las almas de los justos que en el instante de la muerte están cargadas de pecados veniales o por penas temporales debidas al pecado, van al purgatorio, que es un estado de purificación”.

42.- El Fin del mundo y la Segunda venida de Cristo. “En el fin del mundo, Cristo, rodeado de majestad, vendrá de nuevo para juzgar los hombres”.

43.-  La Resurrección de los Muertos en el Último Día: “A los que creen en Jesús y comen de Su cuerpo y beben de Su sangre, Él les promete la resurrección”.

44.– El Juicio Universal: “Cristo, después de su regreso, juzgará a todos los hombres.” (Mateo 25,31-34; Hechos 17,31).

miércoles, 10 de diciembre de 2025

Concilios de la Iglesia Católica

 Los 21 Concilios Ecuménicos

Un concilio ecuménico es una reunión oficial y solemne de todos los obispos de la Iglesia Católica para debatir y tomar decisiones sobre asuntos de doctrina y disciplina que afectan a toda la Iglesia. La palabra "ecuménico" significa "general" o "universal". Es convocado, presidido y sancionado por el Papa.  La palabra concilio viene del latín concilium, que significa "asamblea" o "reunión", y existen varios tipos, como ecuménicos (todo el mundo), nacionales o provinciales, según el alcance de los participantes.

El presenta artículo trata principalmente de los asuntos teológicos y canónicos relativos a los concilios que son ecuménicos en el sentido estricto del término. Artículos especiales dan la historia de cada sínodo importante bajo el título de ciudad o la sede en la que se celebró. Pero para dar al lector una base para la discusión de los principios que seguirán, se adjunta una lista de los veintiún concilios ecuménicos con unos breves párrafos sobre cada uno.

Primer Concilio Ecuménico: Primer Concilio de Nicea (325). El concilio de Nicea duró dos meses y doce días. Contó con la asistencia de trescientos dieciocho obisposHosio, obispo de Córdoba, asistió como legado del Papa San Silvestre I. El emperador Constantino también estaba presente. A este concilio le debemos el Credo (Symbolum) de Nicea, que definió contra Arrio la verdadera divinidad del Hijo de Dios (homoousion), así como la fijación de la fecha para celebrar la Pascua de Resurrección (contra los cuartodecimanos)

Segundo Concilio Ecuménico: Primer Concilio Ecuménico de Constantinopla (381). A este concilio, bajo el Papa Dámaso y el emperador Teodosio I, asistieron 150 obispos. Se dirigía contra los macedonios, los cuales impugnaban la divinidad del Espíritu Santo. Añadió al Credo de Nicea las cláusulas que se refieren al Espíritu Santo (qui simul adoratur) y todo lo que sigue hasta el final.

Tercer Concilio Ecuménico: El Concilio de Éfeso (431), con más de doscientos obispos, fue presidido por San Cirilo de Alejandría representando al Papa San Celestino I, definió la verdadera unidad personal de Jesucristo, declaró a María la Madre de Dios (theotokos) contra Nestorio, obispo de Constantinopla y renovó la condena de Pelagio.

Cuarto Concilio Ecuménico: En el Concilio de Calcedonia (451) doscientos cincuenta obispos, bajo el Papa San León I Magno y el emperador Marciano, definió las dos naturalezas (Divina y humana) en Cristo contra Eutiques, quien fue excomulgado.

Quinto Concilio Ecuménico: El Segundo Concilio Ecuménico de Constantinopla (553), de 615 obispos bajo el Papa Vigilio y el emperador Justiniano I, condenó los errores de Orígenes y ciertos escritos (los Tres Capítulos) de Teodoreto, de Teodoreto, obispo de Mopsuestia y de Ibas, obispo de Edesa. Confirmó los cuatro primeros concilios generales, especialmente el de Calcedonia, cuya autoridad era discutida por algunos herejes.

Sexto Concilio Ecuménico: Al Tercer Concilio Ecuménico de Constantinopla (680-681), bajo el Papa Agatón y el emperador Constantino Pogonato, asistieron los patriarcas de Constantinopla y Antioquía, 174 obispos y el emperador. Puso fin al monotelismo definiendo las dos voluntades en Cristo, la divina y la humana, como dos principios distintos de operación. Anatematizó a Sergio, Pirro, Pablo, Macario y a todos sus seguidores.

Séptimo Concilio Ecuménico: Nicea II (787). El Segundo Concilio de Nicea (787) fue convocado por el emperador Constantino VI y su madre Irene, bajo el Papa Adriano I; presidido por los legados del Papa Adriano; reguló la veneración de imágenes sagradas. Asistieron entre 300 y 367 obispos.

Octavo Concilio Ecuménico: IV (869). El Cuarto Concilio Ecuménico de Constantinopla (869), bajo el Papa Adriano II y el emperador Basilio, contó 102 obispos, 3 legados Papales y 4 patriarcas, arrojó a las llamas las Actas de un concilio irregular (conciliabulum) reunido por Focio contra el Papa San Nicolás I e Ignacio, el patriarca legítimo de Constantinopla. Condenó a Focio, que se había apoderado ilegalmente de la dignidad patriarcal. El cisma de Focio, sin embargo, triunfó en la Iglesia Griega y ya no volvió a celebrarse en Oriente ningún otro concilio general.

Noveno Concilio Ecuménico: El Primer Concilio de Letrán (1123), el primero celebrado en Roma, se reunió bajo el Papa Calixto II. Asistieron alrededor de 900 obispos y abades. Abolió el derecho que reclamaban los príncipes laicos de la investidura con un anillo y báculo de los beneficios eclesiásticos y trató de la disciplina de la Iglesia y de la recuperación de Tierra Santa de manos de los infieles.

Décimo Concilio Ecuménico: El Segundo Concilio de Letrán (1139) se celebró en Roma bajo el Papa Inocencio II, con la asistencia de unos mil prelados y el emperador Conrado. Su objetivo fue poner fin a los errores de Arnoldo de Brescia.

Undécimo Concilio Ecuménico: El Tercer Concilio de Letrán (1179) se efectuó bajo el Papa Alejandro III y el emperador Federico I. Hubo trescientos dos obispos presentes. Condenó a los albigenses y valdenses y emitió numerosos decretos para la reforma de la moral.

Duodécimo Concilio Ecuménico: El Cuarto Concilio de Letrán (1215) se realizó bajo el pontificado del Papa Inocencio III. Estuvieron presentes los patriarcas de Constantinopla y Jerusalén, 71 arzobispos, 412 obispos y 800 abades, el primado de los maronitas y Santo Domingo Guzmán. Emitió un credo ampliado (símbolo) contra los albigenses (Firmiter credimus), condenó los errores trinitarios del abad Joaquín y publicó setenta importantes decretos reformatorios. Es el más importante concilio de la Edad Media y marca el punto culminante de la vida eclesiástica y del poder Papal.

Décimo Tercer Concilio Ecuménico: El Primer Concilio General de Lyons (1245) fue presidido por el Papa Inocencio IV, los patriarcas de Constantinopla, Antioquía y Aquilea (Venecia), 140 obispos, el emperador de oriente Balduino II. Asistió San Luis rey de Francia. Excomulgó y depuso al emperador Federico II y dirigió una nueva cruzada, bajo el mando de San Luis contra los sarracenos y mongoles.

Decimocuarto Concilio Ecuménico: El Segundo Concilio General de Lyons (1274) fue realizado por el Papa Gregorio X, los patriarcas de Constantinopla y Antioquía, 15 cardenales, 500 obispos y más de 1000 otros dignatarios. Logró una reunión temporal de la Iglesia Griega con Roma. Se añadió al símbolo de Constantinopla la palabra Filioque y se intentó encontrar medios para recuperar Palestina de los turcos. Se establecieron reglas para las elecciones Papales.

Decimoquinto Concilio Ecuménico: El Concilio de Vienne (1311-1313) fue celebrado en esa ciudad francesa por orden del Papa Clemente V, el primero de los Papas de Aviñón. Asistieron los patriarcas de Alejandría y Antioquía, 300 obispos (114 según algunas autoridades) y 3 reyes---Felipe IV de Francia, Eduardo II de Inglaterra y Jaime II de Aragón. El sínodo trató sobre los crímenes y errores atribuidos a los Caballeros Templarios, los Fraticelli y los begardos y las beguinas, proyectando una nueva cruzada, la reforma del clero y la enseñanza de idiomas orientales en las universidades.

Decimosexto Concilio Ecuménico: El Concilio de Constanza (1414-1418) se celebró durante el Gran Cisma de Occidente con el objeto de terminar con las divisiones dentro de la Iglesia. Solamente se convirtió en legítimo cuando el Papa Gregorio XI lo convocó formalmente, y por ello logró poner fin al cisma eligiendo al Papa Martín V, lo que el Concilio de Pisa (1403) no había logrado conseguir por su ilegalidad. El Papa legítimo confirmó los decretos anteriores del sínodo contra John Wyclif y Jan Hus. Así pues este concilio es ecuménico sólo en sus últimas sesiones (XLII - XLV inclusive) y respecto a los decretos de las sesiones anteriores aprobados por Martín V.

Decimoséptimo Concilio Ecuménico: Basilea-Ferrara-Florencia (1431-1439). El Concilio de Basilea se reunió primero en esa ciudad, siendo bajo el pontificado de Eugenio IV y Segismundo emperador del Sacro Imperio Romano. Su objetivo fue lograr la pacificación religiosa de Bohemia. Surgieron dificultades con el Papa y el concilio se trasladó primero a Ferrara (1438), y después a Florencia (1439), donde se logró una unión breve con la Iglesia Griega, habiendo aceptado los griegos las definiciones de los puntos controvertidos del concilio El Concilio de Basilea es sólo ecuménico hasta el final de la vigésimo quinta sesión y de sus decretos, Eugenio IV aprobó solamente los que trataban de la extirpación de la herejía, la paz en la cristiandad y la reforma de la Iglesia y los que al mismo tiempo no derogaban los derechos de la Santa Sede.

Decimoctavo Concilio Ecuménico: (1512-1517). El Quinto Concilio de Letrán (1512–1517), bajo los Papas Julio II y León X, siendo emperador Maximiliano I. Asistieron 15 cardenales y alrededor de 80 arzobispos y obispos. Sus decretos son principalmente disciplinarios. Se planteó también una nueva cruzada contra los turcos, que quedó en nada, debido al cataclismo religioso en Alemania causado por Martín Lutero.

Decimonoveno Concilio Ecuménico: El Concilio de Trento duró 18 años (1545-1563), bajo cinco PapasPaulo IIIJulio IIIMarcelo IIPaulo IV y Pío IV, y bajo los emperadores Carlos V y Fernando. Estuvieron presentes 5 cardenales legados de la Santa Sede, 3 patriarcas, 33 arzobispos, 235 obispos, 7 abades, 7 generales de órdenes monásticas y 160 doctores en teología. Se convocó para examinar y condenar los errores promulgados por Lutero y otros reformadores y para reformar la disciplina eclesiástica. Es el concilio de más larga duración, publicó la mayor cantidad de decretos dogmáticos y reformatorios y produjo los resultados más benéficos.

Vigésimo Concilio Ecuménico: El Concilio Vaticano I (1869-1870) fue convocado por el Papa Pío IX. Se reunió el 8 de diciembre de 1869 y duró hasta el 18 de julio de 1870, y no terminó sino que fue interrumpido por la invasión de los Estados Pontificios por las tropas piamontesas. El 20 de octubre el Papa publicó la bula Postquam Dei munere", la cual prorrogaba el concilio indefinidamente. Estaban presentes 49 cardenales, 11 patriarcas, 680 arzobispos y obispos, 28 abades, 29 generales de órdenes religiosas; 803 en total. Además de importantes cánones sobre la fe y la constitución de la Iglesia, el concilio decretó la infalibilidad del Papa cuando habla ex cátedra, es decir, cuando como pastor y maestro de todos los cristianos define una doctrina sobre la fe o moral que ha de observar toda la Iglesia.

Vigésimo Primer Concilio Ecuménico: Concilio Vaticano II (1962-1965). (N. del T.). El artículo es de principios del siglo XX., por lo que añado provisionalmente una breve nota sobre este concilio: fue convocado por el Papa Juan XXIII, tuvo cuatro sesiones; la primera la presidió en 1962, Juan XXIII que murió el 3 de junio de 1963. Las otras tres etapas fueron convocadas y presididas por su sucesor, Papa Paulo VI, hasta su clausura en 1965. Ha sido el concilio más representativo de todos; asistieron alrededor de mil padres conciliares de todo el mundo y miembros de otras confesiones cristianas. La finalidad del concilio fue el "aggiornamento" o puesta al día de la Iglesia, renovando lo viejo, revisando el fondo y la forma de su acción, en un diálogo con el mundo moderno. No hubo definiciones dogmáticas.